Imagínate que en tu próximo viaje no uses el típico taxi o transporte público para llegar a tu alojamiento, sino que ahora podrás llegar en un yate privado, Rolls-Royce personalizado o un helicóptero. La llegada se convierte en una experiencia inolvidable.
Navegar con estilo
En destinos con frente al mar, The Peninsula redefine los trayectos marítimos. PEN 1, el nuevo yate de lujo que lleva a los huéspedes a cruceros privados por el Bósforo con cócteles artesanales y vistas icónicas de la ciudad. En Bangkok, los elegantes barcos de teca del hotel recorren el río Chao Phraya, conectando tradición y modernidad, mientras que en Shanghai, los cruceros por el río Huangpu permiten admirar el espectacular skyline. En Chicago, la Peninsula Academy ofrece veleros y yates que exploran la belleza del Lago Míchigan, convirtiendo cada paseo en un momento memorable.


Rodando a otro nivel
Los Rolls-Royce personalizados de The Peninsula son legendarios. Desde 1970, el hotel ha creado flotas exclusivas, con autos acabados en el icónico Brewster Green, equipados con detalles pensados para la comodidad y el lujo: asientos con masaje, iluminación adaptada, compartimentos para maletas y hasta cajas frías para toallas húmedas. Las flotas incluyen modelos históricos restaurados y nuevas incorporaciones como los Phantom Extended a medida, que combinan tecnología moderna con elegancia clásica.


Transportes con historia
Más allá del lujo moderno, The Peninsula celebra la identidad local. En Bangkok, los huéspedes pueden viajar en tuk-tuks tradicionales; en Manila, un Jeepney Sarao de 1955 con interiores de cuero y minibar climatizado; en París, un Citroën 2CV vintage, y en Londres, un clásico taxi negro Austin FX4 adaptado para la máxima comodidad. Cada vehículo cuenta una historia y conecta a los visitantes con el espíritu del destino.



Volando alto
Para quienes prefieren las alturas, los helicópteros privados son la máxima expresión del transporte excepcional. The Peninsula Hong Kong, pionero desde 1994, ofrece vuelos desde su helipuerto con sala de espera inspirada en la edad de oro de la aviación. Bangkok y Manila también permiten vistas espectaculares de la ciudad al anochecer, con opciones románticas y gastronómicas como “Fly & Propose” o “Fly & Dine”.
Cada trayecto, una experiencia
Ahora, llegar no es solo un traslado: es una extensión de experimentar el lujo, la cultura y la autenticidad del destino. Ya sea navegando por el Bósforo, deslizándose en un Rolls-Royce en Londres o sobrevolando Hong Kong, cada viaje se convierte en un recuerdo que queda grabado antes de que siquiera haya comenzado la estancia.