Después de más de treinta años con el mismo marco legal, México aprobó la Ley Federal de Cine y el Audiovisual. El Senado dio luz verde a la iniciativa que presentó la presidenta Claudia Sheinbaum en febrero, y con eso el cine y el audiovisual mexicanos entran a una nueva etapa.
El cambio de fondo es de perspectiva: la nueva ley deja de ver al cine únicamente como industria para reconocerlo como parte del derecho a la cultura. En la práctica, eso se traduce en varias medidas concretas: las salas de cine deberán destinar al menos 10% de su programación a películas mexicanas, y el periodo mínimo de exhibición se amplía de 7 a 14 días. Las plataformas digitales quedan también incorporadas al marco legal por primera vez.
Para el fomento público, el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FOCINE) queda reconocido en la ley con presupuesto creciente. A eso se suma un estímulo fiscal de hasta 30% del costo total de producción para proyectos realizados en México, con un techo de 400 millones de pesos anuales.
La ley también contempla la conservación, restauración y digitalización del acervo audiovisual del país, y medidas de accesibilidad para garantizar que más públicos puedan acceder a las obras.
Para quienes amamos el cine mexicano y creemos que las mejores historias son las que nacen de un lugar específico, esto es una muy buena noticia.