Hay algo casi provocador en la idea de convertir a Carrie White en material para musical. El terror y el número musical no suelen convivir bien: uno pide contención, el otro pide catarsis. Y sin embargo, este sábado en el Foro Shakespeare, vimos cómo esa combinación (que en papel suena arriesgada), termina funcionando y dejando un gran sabor de boca.
Una historia que no ha perdido filo
La premisa sigue siendo brutal casi cuarenta años después de que Stephen King la escribiera: una adolescente aislada, acosada por sus compañeros y reprimida por una madre que confunde el amor con el castigo en nombre de Dios, descubre que tiene un poder capaz de incendiarlo todo. Lo interesante de ver esta historia hoy, en 2026, es que no ha envejecido como advertencia: el bullying, el fanatismo religioso y la necesidad desesperada de pertenecer siguen siendo temas dolorosamente actuales.
Vale la pena decir que la partitura no nació con esta puesta: es la adaptación al español (a cargo de Iván Mendoza Ríos, quien también dirige) del musical de Broadway de 1988, con libreto de Lawrence D. Cohen. Música ochentera, casi de power ballad, sosteniendo una historia de horror adolescente. No es una curiosidad de archivo, es una decisión que envejeció mejor de lo que esperaría.
El verdadero motor: un elenco joven que no tiene miedo de arriesgar
Si algo saca adelante esta producción es su elenco. Son actores jóvenes, y se nota, pero no en el sentido de inexperiencia sino de hambre: cantan con una potencia. Arantza Acevedo, Marcelo Amado, Edith Gallegos, Cam Gaspar, Adrián Gutiérrez M., Nina Michelle, Albert Montoya, Ximena Morales, Víctor Muñoz, Isabella Ordóñez, Angie Ortíz, Martina Paredes D., Ángel Perdomo, Gabo Salas B., Adriana Sánchez Pavón, Santiago Pérez, Ashley Well y Majo Zamora, con la participación especial de Samantha Salgado; construyen un ensamble que se siente genuino.






La orquesta que sostiene el clímax
Un acierto que no se puede pasar por alto es la orquesta en vivo. Su ejecución es sólida y, más importante aún, sabe leer los tiempos de la historia: acompaña los momentos de calma sin invadirlos y empuja con precisión los climaxes, esos instantes en los que la tensión de Carrie llega a su punto más alto. Tocar en vivo para un musical de este tamaño no es un detalle menor, y se nota el cuidado con el que están sincronizados con el elenco. Es, junto con las voces, uno de los pilares que hacen que la experiencia se sienta viva y no grabada.
La apuesta por lo escencial
La producción decide no competir en escala: no hay efectos grandilocuentes ni un despliegue técnico que distraiga. Es una apuesta deliberada por lo mínimo, y creo que es la decisión correcta. El Foro Shakespeare es un espacio pequeño, casi íntimo, y esa cercanía hace todo el trabajo que en otro montaje harían las luces o la escenografía: sientes que formas parte de la comunidad que humilla, o que, en el mejor de los casos, intenta defender a Carrie. Cuando la tensión escala, no hay pantalla entre el público y el escenario, y eso se nota.
¿Vale la pena verla?
Sí, y particularmente si te interesa un teatro musical que se aleje de la fórmula de espectáculo grande y efectos especiales. Es una función pensada para adolescentes y adultos, dura aproximadamente 120 minutos, y los boletos cuestan $700 en taquilla o en boletos.shakespeareycia.com.
Carrie: el musical no busca ser una experiencia cómoda. Busca incomodar, y en ese objetivo ,ayudada por un elenco que canta con las tripas y un espacio que no te deja mirar desde lejos, lo consigue.
Información
Carrie: el musical
Foro Shakespeare
Sábado 12:00 h.
Duración aproximada: 120 minutos
Clasificación: adolescentes y adultos
Boletos: entrada general $700
Puntos de venta: taquilla y boletos.shakespeareycia.com